Los altos puntajes registrados por aspirantes a residencias médicas encendieron una alarma en el Ministerio de Salud, por lo que el gobierno nacional anuló el orden de mérito y convocó a repetir la evaluación.

El martes 1 de julio, más de 10 mil aspirantes rindieron el Examen Único de Residencias en 28 sedes del país. Tres semanas después, al publicarse los resultados, el Ministerio de Salud puso el foco en quienes quedaron en primeros puestos: notas mayores a 90 puntos (muy por encima del promedio) de jóvenes extranjeros formados en universidades del exterior que históricamente no superan la mitad del ranking.
Muchos de los rendimientos eran incongruentes incluso con el promedio de carrera de los mismos aspirantes, y, sobre todo, con los exámenes que rindieron en otras instituciones días antes.
Ante este escenario, la cartera sanitaria activó una auditoría interna, cruzó datos y recibió, además, una denuncia formal firmada por un grupo de postulantes que advertía sobre posibles irregularidades en la toma del examen nacional.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, informó que el gobierno nacional decidió suspender el orden de mérito y convocar a un nuevo examen a los 268 postulantes que obtuvieron 86 puntos o más y cuyos desempeños fueron considerados sospechosos.
Otra característica que resulta llamativa es que 149 de los 268 aspirantes tienen títulos emitidos por universidades extranjeras, mientras que solo 119 provienen de instituciones argentinas. Las sospechas sobre los exámenes apuntaron principalmente a egresados de universidades como la Técnica de Manabí, Eloy Alfaro o la Universidad Católica de Guayaquil que quedaron entre los primeros 27 lugares.
«Este gobierno trabajó para garantizar una salud pública de calidad y defiende el mérito como principio rector. Queremos a los mejores profesionales, no a los que quieren avanzar mediante trampas.” sentenció Adorni.