La Universidad Nacional del Litoral aprobó una política de espacios 100% libres de humo: desde febrero de 2026 estará prohibido fumar o vapear en todo el perímetro universitario, incluidos los espacios abiertos y semicubiertos.

A partir del 1° de febrero de 2026, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) prohibirá fumar, vapear o utilizar cualquier producto de tabaco en todos sus espacios, sin excepción. La medida fue aprobada por el Consejo Superior el 18 de diciembre de 2025 y se enmarca en la política institucional “UNL libre de humo”, que busca mejorar la calidad del aire, reducir residuos y promover entornos más saludables.
La normativa alcanza a toda la comunidad universitaria —estudiantes, docentes, no docentes, autoridades, personal contratado o transitorio— y también a quienes ingresen de manera ocasional a las dependencias. La prohibición incluye cigarrillos tradicionales, tabaco de armar, puros, productos de tabaco calentado y sistemas electrónicos de administración de nicotina, como vapeadores y cigarrillos electrónicos.
En cuanto al alcance espacial, la restricción rige en todos los lugares cerrados, semicubiertos (galerías, pasillos, patios internos y áreas de circulación) y abiertos dentro del perímetro universitario, como áreas verdes, estacionamientos, accesos, veredas internas y zonas de transición. También comprende dependencias administrativas, académicas, de investigación, culturales y deportivas en todas las sedes, además de los vehículos institucionales.

Fundamentos y aplicación
Entre los argumentos centrales, la UNL señala que el tabaquismo es una de las principales causas evitables de enfermedad y muerte, y que la exposición al humo de segunda y tercera mano vulnera el derecho a ambientes saludables. Asimismo, se destaca el impacto ambiental de las colillas, consideradas uno de los residuos plásticos más frecuentes y contaminantes.
La ordenanza prevé un plan integral de difusión y concientización, con señalización en edificios, retiro progresivo de ceniceros y campañas informativas sobre los efectos sanitarios y ambientales del tabaco. Los descartadores de colillas se ubicarán únicamente en accesos externos, sin habilitar zonas para fumar. Las sanciones disciplinarias y/o administrativas comenzarán a regir seis meses después de sancionada la norma; hasta entonces se priorizará la difusión. En bares y comedores concesionados por la UNL, el incumplimiento será considerado una violación de las “buenas prácticas” y podrá derivar en sanciones.
La medida se alinea con la Ley Nacional 26.687 y refuerza el compromiso institucional con programas como UNL Verde y el Plan Institucional Estratégico 100+10.
Impacto ambiental y sanitario
El componente ambiental fue clave en la decisión. En una jornada de limpieza realizada en octubre en Ciudad Universitaria se recolectaron más de 4.000 colillas, además de 16 kilos de plásticos y otros residuos. Las colillas liberan sustancias tóxicas que afectan el suelo y el agua y generan obstrucciones en desagües, especialmente en edificios patrimoniales, según explicó Marcelo Saba, director de Obras y Servicios de la UNL.
Desde el enfoque sanitario, la universidad remarcó la necesidad de reducir la exposición involuntaria a sustancias tóxicas y cancerígenas. “Las políticas de ambientes 100% libres de humo no solo protegen a quienes no fuman, sino que también contribuyen a prevenir el inicio del consumo, especialmente en jóvenes”, sostuvo Andrea Petean, coordinadora del Subprograma Universidad Saludable.
En Argentina, más de 10.600 personas mueren cada año por cáncer de pulmón. A nivel global, la OMS advierte que el tabaquismo afecta a uno de cada cinco adultos y que el uso de cigarrillos electrónicos ya alcanza a más de 100 millones de personas, incluidos 15 millones de niños y adolescentes. En ese contexto, la UNL avanza con una política integral para proteger la salud y el ambiente en todos sus espacios.







