El artista puertorriqueño fue la gran figura del espectáculo del Super Bowl LX en California, con un show de alto impacto cultural que incluyó la participación de Lady Gaga, Ricky Martin y otras estrellas internacionales.

El Super Bowl 2026 tuvo un mediotiempo histórico con Bad Bunny como protagonista central. En el Levi’s Stadium de Santa Clara, durante el descanso del partido entre New England Patriots y Seattle Seahawks, el músico puertorriqueño encabezó un show que combinó música, identidad latina y un fuerte mensaje de unión.
“¡Qué rico es ser latino!”, lanzó el artista al iniciar su presentación, marcando el tono de un espectáculo pensado como un gran homenaje a la cultura latinoamericana. El show, concebido como un videoclip en vivo, mezcló escenas sobre el campo de juego con imágenes pregrabadas y escenografías que evocaron tradiciones y símbolos del Caribe y América Latina.
Vestido de blanco, Bad Bunny interpretó algunos de sus mayores éxitos, como “Tití me preguntó” y “Yo perreo sola”, tema en el que se sumaron figuras como Cardi B y Karol G. El desfile de celebridades continuó con la aparición de Jessica Alba, Pedro Pascal y Young Miko, entre otros.
Uno de los momentos más destacados llegó con la irrupción de Lady Gaga, quien interpretó “Die with a Smile” con una impronta latina, y con la participación de Ricky Martin, que cantó un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii” mientras se desplegaban banderas de Puerto Rico, en un pasaje cargado de contenido político y emocional.

El cierre del espectáculo estuvo atravesado por mensajes de inclusión y resistencia. “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, afirmó Bad Bunny, antes de nombrar a los países del continente y despedirse con “Debí tirar más fotos”, acompañado por todos los bailarines en escena y la consigna final: “Seguimo’ aquí”.
Con esta presentación, Bad Bunny —Benito Antonio Martínez Ocasio— regresó al escenario del Super Bowl, donde ya había participado en 2020, pero esta vez como cabeza absoluta del show. Su actuación consolidó el lugar de la música latina en el evento televisivo más visto de Estados Unidos y marcó un nuevo hito en la historia del espectáculo de mediotiempo.








