La Ruta Provincial Nº 25 concentra uno de los mayores flujos de transporte pesado del cordón industrial del Gran Rosario. La intervención -con un presupuesto actualizado de 5.800 millones de pesos- reformula el proyecto original para darle mayor capacidad
El Gobierno de Santa Fe avanza con la reconstrucción integral de la Ruta Provincial Nº 25 -conocida como Camino de la Cremería- en el tramo comprendido entre Ricardone y San Lorenzo, una traza estratégica utilizada mayoritariamente por camiones que abastecen al complejo portuario.
El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, informó que la primera etapa ya alcanzó el 50% de ejecución y detalló las tareas en marcha: “Estamos demoliendo las losas de hormigón deterioradas, construyendo el nuevo paquete estructural y acondicionando el camino alternativo que conecta con Ricardone -continuación de la Ruta 10- para sostener la circulación mientras intervenimos la traza principal. Pese a las dificultades propias de una obra de esta magnitud, era imprescindible actuar para mejorar el acceso de miles de camiones a los puertos”.
Enrico recordó que los trabajos comenzaron en diciembre de 2024, pero fueron reprogramados: “Por la intensidad de la cosecha gruesa -que explica alrededor del 75% del tránsito en esta ruta- decidimos postergar el ritmo fuerte de intervención hasta septiembre de 2025. Al retomar la obra constatamos que el deterioro era mayor al previsto, lo que obligó a revisar técnicamente el proyecto. Hoy estamos acelerando la ejecución para recuperar plazos”.
Un cambio estructural en el proyecto original
La reconstrucción del Camino de la Cremería está a cargo de la unión transitoria de empresas integrada por Rava S.A. y Edeca S.A. y se organiza en dos etapas.
El administrador general de Vialidad Provincial, Pablo Seghezzo, explicó el giro técnico del planteo inicial. “Originalmente se preveía reparar los tramos más dañados y colocar una capa de refuerzo asfáltico sobre los 9,5 kilómetros entre la Ruta Nacional A012 y la Autopista Rosario–Santa Fe. Sin embargo, concluimos que esa solución no garantizaba la durabilidad necesaria frente al tránsito pesado y la exposición al agua”, indicó.
Seghezzo precisó que se optó por una reconstrucción total en los primeros 3,2 kilómetros:
“Reemplazamos el paquete estructural de hormigón por uno de pavimento flexible de casi 90 centímetros de espesor para asegurar resistencia y transitabilidad. Entre febrero y marzo licitaremos los 6,3 kilómetros restantes, donde replicaremos este criterio constructivo e incorporaremos una nueva rotonda en el cruce con la A012 para mejorar la seguridad vial”.
El funcionario atribuyó el deterioro acelerado de la calzada a tres factores combinados: la ausencia de un refuerzo superior adecuado, el espesor insuficiente del hormigón frente a las cargas reales y la vulnerabilidad de las capas inferiores al agua.






