El Estimador Mensual de Actividad Económica registró en enero una suba interanual del 1,9%, impulsada principalmente por sectores como el agro, la minería, la intermediación financiera y la pesca. Sin embargo, la otra cara de esta “foto” económica muestra una caída sostenida en áreas clave como la industria manufacturera, el comercio y el sector gastronómico. Actividades que, a diferencia de las que crecen, tienen un impacto directo en el empleo y el consumo diario. Este contraste ayuda a explicar por qué los datos positivos no se traducen en una mejora perceptible en la calle. Mientras algunos sectores traccionan, otros siguen en retroceso, con pérdidas de puestos de trabajo, cierre de empresas y una inflación que continúa erosionando el poder adquisitivo. Una economía que crece en los números, pero que todavía no logra sentirse en la vida cotidiana.





