Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a poner a la educación argentina frente a una discusión incómoda: qué están aprendiendo los estudiantes y, sobre todo, cómo están aprendiendo. Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, mientras que el 76% de los estudiantes evaluados no alcanzó el nivel básico de desempeño.

En este contexto, en REC conversamos con Andrés Rieznik, doctor en Física, divulgador científico, profesor e investigador vinculado a la inteligencia artificial y las neurociencias, para pensar qué hay detrás de esos resultados y qué desafíos enfrenta la educación frente a los cambios tecnológicos y culturales.
Rieznik es autor de Atletismo mental, una obra en la que aborda el funcionamiento de la memoria, la atención y el aprendizaje, y de Enseñar, su libro más reciente, dedicado a los procesos de alfabetización y enseñanza.
¿Qué significa realmente aprender?
Uno de los puntos centrales de la conversación fue diferenciar entre leer, comprender y aprender. Para Rieznik, incorporar un conocimiento requiere mucho más que exponerse a información: implica atención, práctica y entrenamiento cognitivo.
La discusión adquiere una dimensión particular en las aulas actuales, atravesadas por teléfonos celulares, redes sociales y una cantidad prácticamente ilimitada de información disponible. El desafío ya no parece ser solamente acceder al conocimiento, sino también desarrollar las herramientas necesarias para procesarlo, retenerlo y utilizarlo.
En Atletismo mental, Rieznik plantea que capacidades como la memoria, la atención y el cálculo pueden entrenarse y desarrollarse mediante la práctica. Su propuesta recupera experiencias provenientes de ámbitos tan diversos como el ajedrez, la música y la magia para explicar cómo se construyen determinadas habilidades cognitivas.
PISA y una pregunta incómoda para la escuela
Los resultados de Matemática de PISA 2025 abrieron nuevamente el debate sobre los aprendizajes fundamentales en Argentina. La evaluación internacional, que analiza el desempeño de estudiantes de 15 años, también incluyó Lectura y Ciencias y, en esta edición, un dominio específico denominado “Aprendiendo en el Mundo Digital”.
Más allá de la discusión sobre las causas de los resultados, la pregunta que atraviesa la charla con Rieznik es qué debería cambiar dentro de las aulas.
¿Qué significa enseñar Matemática cuando existen herramientas capaces de resolver una ecuación, escribir un texto o responder una pregunta en segundos? ¿Qué conocimientos siguen siendo fundamentales cuando la inteligencia artificial puede realizar muchas de las tareas que tradicionalmente se les pedían a los estudiantes?
Para el científico, el avance tecnológico no elimina la necesidad de aprender. Por el contrario, obliga a repensar qué conocimientos y habilidades queremos que los estudiantes desarrollen y qué lugar ocupan la memoria, la comprensión, el razonamiento y la capacidad de resolver problemas.
Inteligencia artificial: ¿hacer la tarea o aprender?
La llegada de la inteligencia artificial generativa modificó una escena que durante décadas parecía inamovible: el estudiante frente a una consigna y un docente evaluando su respuesta.
Hoy una herramienta puede resolver problemas matemáticos, redactar trabajos o explicar conceptos en cuestión de segundos. El desafío, entonces, pasa por evitar que la tecnología reemplace el proceso de aprendizaje.
La discusión no es solamente tecnológica. También es pedagógica: si una máquina puede producir una respuesta, ¿qué necesitamos que sepa hacer una persona para comprender esa respuesta, cuestionarla y utilizarla?
Ese interrogante atraviesa buena parte de la conversación con Rieznik y conecta directamente con su mirada sobre el entrenamiento cognitivo.
Del truco de magia a la neurociencia
La trayectoria personal de Rieznik también aparece como una puerta de entrada a la conversación. Comenzó haciendo magia cuando tenía apenas diez años y aquella fascinación por el asombro terminó vinculándose con sus intereses científicos.
La relación no es casual: tanto el mago como el científico trabajan, desde lugares diferentes, con nuestra capacidad de sorprendernos, formular preguntas y descubrir que aquello que parecía obvio puede esconder mecanismos mucho más complejos.
La pregunta que queda planteada es qué sucede cuando ese asombro desaparece de las aulas y cómo puede recuperarse la curiosidad como motor del aprendizaje.
Redes sociales y un cerebro permanentemente estimulado
Otro de los ejes de la entrevista fue el impacto de las redes sociales sobre la atención.
En una sociedad donde las notificaciones, los videos breves y los estímulos permanentes compiten por nuestra concentración, Rieznik plantea la necesidad de comprender qué efectos tiene esa sobreestimulación sobre el cerebro y, especialmente, sobre los procesos de aprendizaje.
Para los adolescentes, el problema no pasa simplemente por “usar mucho el celular”. La discusión es más amplia: qué ocurre con la capacidad de sostener la atención, estudiar, leer textos extensos o realizar una tarea que requiere esfuerzo cuando existen estímulos digitales diseñados para captar nuestra atención de manera constante.
¿Qué debería cambiar en la educación?
Frente a los resultados de PISA y los nuevos desafíos tecnológicos, la conversación también llegó a una pregunta concreta: ¿qué habría que modificar mañana mismo en las escuelas?
Rieznik propone discutir las formas de enseñanza y recuperar herramientas que permitan construir conocimientos sólidos antes de pretender desarrollar capacidades más complejas. La instrucción directa, la práctica y el entrenamiento cognitivo forman parte de su mirada sobre el aprendizaje.
Pero la discusión no puede reducirse únicamente a los métodos utilizados por los docentes. Los resultados educativos también están atravesados por las condiciones sociales, institucionales y económicas en las que se desarrolla la enseñanza.
Por eso, pensar la educación del futuro implica mirar simultáneamente al aula, al sistema educativo y al nuevo ecosistema tecnológico en el que crecen los estudiantes.
Y también hablamos de Messi
Como cierre de la charla, apareció un tema inevitable para cualquier conversación sobre habilidades extraordinarias: Lionel Messi.
¿Qué ocurre en el cerebro de un futbolista capaz de tomar decisiones en fracciones de segundo? ¿Cuánto hay de talento, cuánto de entrenamiento y cuánto de experiencia acumulada?
La pregunta permite volver, desde otro lugar, al eje central de la entrevista: las capacidades humanas no aparecen de manera aislada. Se desarrollan a través de la práctica, la experiencia, el aprendizaje y miles de horas de interacción con un determinado entorno.
Desde la Matemática y las pruebas PISA hasta la inteligencia artificial, las redes sociales, la magia y el fútbol, la conversación con Andrés Rieznik propone una misma pregunta de fondo: ¿qué significa aprender y qué necesitamos hacer para seguir desarrollando nuestras capacidades humanas en un mundo cada vez más atravesado por máquinas?
Mirá la entrevista completa:







