Investigadores del CONICET en la Facultad de Agronomía de la UBA identificaron el gen SlBBX20, una proteína que actúa como «interruptor» en las plantas de tomate para detectar la sombra de sus vecinas y ajustar su crecimiento, su fotosíntesis y su producción de frutos. Un hallazgo que abre la posibilidad de desarrollar variedades comerciales más eficientes, con mayor rendimiento por metro cuadrado, con impacto directo para los productores de Mendoza, Salta, Corrientes y Buenos Aires.







