Volvió Willy Fish a No tiene nombre con su clásico micro El vuelo del pez, y esta vez se metió en un terreno universal: el desamor convertido en obra. Desde la separación que marcó a Phil Collins, cuya catarsis terminó transformándose en uno de los discos más crudos y personales del pop, hasta la intensidad confesional de Andrés Calamaro, que convirtió la ruptura en poesía urbana y rock visceral. Cuando el amor se rompe, a veces nace un disco. Y cuando el dolor encuentra melodía, se vuelve himno.







