El dirigente opositor venezolano Juan Pablo Guanipa fue secuestrado en la noche del domingo, pocas horas después de haber sido excarcelado por el régimen de Nicolás Maduro. La denuncia fue realizada por su hijo, Ramón Guanipa, a través de su cuenta oficial en X, donde reclamó una “fe de vida inmediata y su liberación”.

“Denunciamos que un grupo de personas armadas interceptó y secuestró a Juan Pablo Guanipa hace minutos. Era un grupo de aproximadamente 10 personas no identificadas. Logramos identificar un Corolla plateado, un Range Rover blanca y un Renault Symbol”, detalló en el comunicado difundido en redes sociales.
En un video posterior, Ramón Guanipa relató que su padre se encontraba participando de una actividad cerca de las 23:45 cuando fue emboscado. “Los apuntaron, estaban fuertemente armados y se llevaron a mi padre. Exijo fe de vida inmediatamente y responsabilizo al régimen de cualquier cosa que le pase”, expresó.
El secuestro también fue denunciado por la líder opositora María Corina Machado, quien emitió una “alerta internacional”. Según informó, el hecho ocurrió en la urbanización Los Chorros, en Caracas, cuando hombres armados vestidos de civil llegaron en al menos cuatro vehículos y se lo llevaron por la fuerza. “Exigimos su liberación inmediata”, reclamó.
Guanipa había sido liberado el domingo por la tarde, tras permanecer más de ocho meses detenido por motivos políticos. En un video publicado tras recuperar la libertad, el ex diputado y ex vicepresidente de la Asamblea Nacional había afirmado: “Aquí estamos, saliendo en libertad después de año y medio, diez meses escondidos y casi nueve meses detenido. Siempre con la verdad por delante”.
El dirigente fue arrestado el 23 de mayo de 2025 en el marco de una ola de detenciones contra aliados de María Corina Machado, tras las elecciones presidenciales de julio de 2024. El anuncio de su captura fue realizado por el ministro del Interior, Diosdado Cabello, quien lo acusó de integrar una supuesta “red terrorista” destinada a sabotear los comicios.
Durante la detención, difundida por la televisión estatal, Guanipa apareció esposado, con chaleco antibalas y escoltado por efectivos de la Policía Nacional Bolivariana. El régimen afirmó haberle incautado teléfonos celulares y una computadora que contendrían pruebas de la presunta conspiración.
Organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición denunciaron en su momento la detención como arbitraria y parte de un patrón sistemático de persecución política. Durante su encarcelamiento, Guanipa permaneció incomunicado durante varios días, sin acceso a su familia ni a sus abogados.







