A poco más de un año de las elecciones 2027, el escenario político se reconfigura en todas sus aristas.
El oficialismo busca hacer pie después de los escándalos de corrupción y una economía partida que suma descontento en la calle. La oposición tiene que definir quiénes serán los que intenten canalizar la decepción libertaria pero que a su vez no carguen con el estigma del «pasado».
Por otro lado, referentes provinciales con buena imagen hacia adentro, se enfrentan al desconocimiento de la ciudadanía en un marco donde lo nacional tapa lo local. La guerra por la atención ha comenzado.







