La irregularidad de los préstamos a empresas industriales pasó del 0,7% al 3,8% entre diciembre de 2024 y junio de 2026. La UIA advirtió por el impacto de las tasas elevadas y el freno del financiamiento productivo.
La morosidad de las empresas industriales aumentó con fuerza durante el último año y medio, en un contexto marcado por el encarecimiento del crédito, el menor financiamiento productivo y las dificultades de actividad que atraviesa el sector.
De acuerdo con un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la irregularidad de los créditos otorgados a la industria pasó del 0,7% en diciembre de 2024 al 3,8% en junio de 2026.
El deterioro alcanza a 4.231 empresas, que representan cerca del 12% de las compañías industriales que mantienen deuda bancaria. Además, el 80% de las firmas que actualmente están en mora se encontraba previamente en situación regular.
Casi $1 billón de deuda en situación irregular
El crédito total destinado a empresas industriales llegó a $25 billones en junio, equivalente al 30% del financiamiento bancario total a empresas. De ese monto, unos $968.000 millones se encontraban en situación irregular.
La deuda promedio entre las empresas morosas ronda los $228 millones, aunque existen importantes diferencias según el tamaño de cada compañía. El 40% de las firmas en situación irregular debe menos de $1 millón, mientras que un 18% acumula deudas superiores a $50 millones.
El número de empresas que comenzaron a registrar dificultades de pago también creció. El promedio mensual pasó de 174 compañías en diciembre de 2024 a 442, aunque el informe señala que el mayor deterioro se produjo en marzo de 2026 y luego comenzó a moderarse.
El crédito productivo perdió impulso
La evolución de la morosidad se produjo después de un fuerte crecimiento del financiamiento empresarial. Entre diciembre de 2023 y julio de 2025, el crédito a empresas aumentó 106% en términos reales. Sin embargo, desde entonces prácticamente se estancó y entre julio de 2025 y mayo de 2026 avanzó apenas 0,2% real.
La UIA vinculó este freno con el endurecimiento de las condiciones monetarias, las mayores tasas y los encajes bancarios, que redujeron el acceso de las empresas al financiamiento.
En paralelo, se produjo un cambio en la composición del crédito. Mientras el financiamiento en pesos mostró un crecimiento limitado entre las PyMEs y cayó entre las grandes empresas, los préstamos en dólares continuaron aumentando.
Las tasas también tuvieron un fuerte impacto. Los adelantos en cuenta corriente para empresas llegaron a promediar cerca del 75% TNA en octubre de 2025, con picos diarios de hasta 190%. Si bien posteriormente bajaron, en julio la tasa promedio para las PyMEs todavía se ubicaba en torno al 42%.
El 47% de las industrias tuvo atrasos en algún pago
Las dificultades no se limitan al sistema bancario. Según la Encuesta de Indicadores Industriales y Expectativas de la UIA correspondiente al tercer trimestre, el 47% de las empresas industriales registró atrasos en al menos uno de sus principales pagos.
Los mayores niveles de atraso se registraron en impuestos (34%), proveedores (32%) y compromisos financieros (25%).
Para la entidad, esta situación puede profundizar el problema: el aumento de la morosidad lleva a los bancos a restringir el crédito y endurecer los requisitos, mientras las empresas enfrentan condiciones de financiamiento cada vez más costosas.
Qué medidas reclama la UIA
Frente al escenario, la UIA pidió medidas destinadas a recuperar el crédito productivo y facilitar la refinanciación de las deudas.
Entre sus propuestas se encuentran la normalización progresiva de los encajes bancarios, incentivos para refinanciar pasivos y el fortalecimiento de los sistemas de garantías públicas y privadas.
La entidad también cuestionó el peso de los impuestos sobre el financiamiento. Según sus estimaciones, la carga tributaria eleva en promedio más de 18% el costo financiero de un crédito productivo, por lo que planteó reducir ese impacto, especialmente en los procesos de refinanciación.







