Guillermo Moreno analizó la situación de las Islas Malvinas y cuestionó el enfoque puesto sobre las declaraciones de Javier Milei. Durante una entrevista, el dirigente peronista sostuvo que la discusión debe centrarse en el escenario geopolítico internacional y planteó que el principal adversario de la Argentina es el Reino Unido. “Nuestro enemigo es Carlos III”, afirmó, en referencia al rey británico, al considerar que la presencia inglesa en el Atlántico Sur constituye una ocupación del territorio argentino.
En ese sentido, Moreno aseguró que la Argentina debería avanzar en la recuperación de las 200 millas marinas alrededor de Malvinas, Georgias del Sur y el Atlántico Sur. Según explicó, esto permitiría recuperar una parte significativa del territorio y acceder a recursos estratégicos como el petróleo y la pesca. También planteó la posibilidad de una alianza estratégica con Estados Unidos y la instalación de una base militar norteamericana en la región como parte de un eventual acuerdo para desplazar la presencia británica.
El dirigente también vinculó su análisis internacional con la historia del peronismo y reivindicó algunas decisiones tomadas durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Moreno recordó los contratos petroleros firmados con empresas estadounidenses y sostuvo que la defensa de la soberanía no necesariamente implica rechazar acuerdos con otras potencias. “Primero recuperemos lo que tenemos intrusado”, planteó, al insistir en que la Argentina debe priorizar la recuperación territorial antes de avanzar sobre otras disputas geopolíticas.
Sobre el futuro del peronismo, Moreno cuestionó que Axel Kicillof pueda convertirse en su conductor y sostuvo que el movimiento perdió parte de su estructura histórica. “El partido siempre fue la herramienta electoral. La herramienta organizadora revolucionaria es el movimiento”, afirmó. En esa línea, consideró que las transformaciones políticas deben surgir de un pueblo organizado y no exclusivamente de las élites. Además, sostuvo que el peronismo debe recuperar una perspectiva nacionalista y afirmó que “las revoluciones las hacen los pueblos, nunca las élites”.







