Rafaela será una de las sedes de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y atraviesa un proceso de inversión en infraestructura sin precedentes, impulsado por el Gobierno provincial. Las obras proyectadas no sólo garantizan el desarrollo del evento deportivo, sino que buscan dejar un legado urbano y productivo que redefine la escala de la ciudad. Desde CASTELLANOS, analizamos el alcance de estas inversiones y su impacto a largo plazo, a partir del diálogo exclusivo con el subsecretario de Obras Públicas de la provincia, Lucas Condal.

Por Nicolás Bordón- La cuenta regresiva hacia los Juegos Suramericanos ODESUR 2026 ya se traduce en hormigón, planificación y decisiones estructurales. En Rafaela, una de las tres sedes del certamen junto a Rosario y Santa Fe, el impacto se materializa en un paquete de cinco grandes intervenciones que combinan infraestructura deportiva, urbanización y desarrollo urbano, con una escala de inversión pública sin precedentes.
En diálogo con CASTELLANOS, el subsecretario de Obras Públicas de la provincia, Lucas Condal, detalló el alcance de estas obras y remarcó que el objetivo central es que el evento funcione como acelerador de transformaciones largamente proyectadas, más allá de los quince días de competencia.
Obras que redefinen el mapa urbano
El plan de infraestructura para Rafaela contempla tres grandes obras deportivas: el microestadio multipropósito del Distrito Joven, con capacidad para unas 3.000 personas; el velódromo cubierto, que será el segundo del país con homologación internacional; y el complejo de pistas de BMX y skate, en todas sus variantes competitivas.
A estas intervenciones se suma una obra integral de urbanización, que incluye apertura de calles, iluminación, infraestructura eléctrica, sanitaria y vial; además de la conexión entre el Distrito Joven y el futuro Parque Metropolitano mediante ciclovías y mejoras en avenidas estratégicas. Sólo esta etapa de infraestructura urbana alcanza una inversión cercana a los 16.000 millones de pesos.
El quinto componente es la Villa Suramericana, desarrollada con capital privado, que alojará a deportistas y delegaciones durante el evento y luego se incorporará al mercado inmobiliario local. «Es un esquema virtuoso donde la Provincia invierte en infraestructura y la ciudad gana suelo urbanizado, equipamiento y servicios», explicó Condal.
Inversión pública y decisión política
En términos globales, la inversión del Gobierno de Santa Fe en infraestructura deportiva para ODESUR 2026 asciende a 71 mil millones de pesos, financiados inicialmente con recursos provinciales y con un crédito internacional del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), en proceso de aprobación.
De ese total, unos 20 mil millones de pesos corresponden exclusivamente a Rafaela, concentrados en obras que no sólo cumplen estándares internacionales para la competencia, sino que amplían de manera permanente la capacidad de la ciudad para albergar eventos deportivos, culturales y sociales de gran escala.
La decisión de organizar los Juegos en tres ciudades responde, según Condal, a una lógica federal. «Es la primera vez que una edición de ODESUR se piensa de manera conjunta. Eso permite que el legado no quede concentrado en una sola ciudad, sino que fortalezca distintas centralidades dentro de la provincia», señaló.

El legado como horizonte
Más allá del evento deportivo, el funcionario subrayó que el mayor impacto de los Juegos ODESUR 2026 en Rafaela no se agota en la competencia deportiva, sino en el proceso de transformación urbana que habilitan las obras. En ese sentido, destacó que la urbanización del Distrito Joven y el impulso inicial al Parque Metropolitano funcionan como «punta de lanza» para proyectos largamente planificados, que ahora encuentran el respaldo financiero y político necesario para concretarse. «Son infraestructuras que Rafaela hoy no tenía y que le permiten proyectarse más allá del certamen de 2026», señaló.
Henri Lefebvre, en su obra «La producción del espacio» (1974), advertía que el espacio urbano no es un soporte neutro, sino el resultado de decisiones políticas y relaciones de poder que definen qué ciudad se construye y para quién. Aplicado al caso de Rafaela, el paquete de obras impulsado por la Provincia en el marco de ODESUR 2026 expresa una toma de posición clara: ordenar el crecimiento urbano, jerarquizar zonas estratégicas y habilitar nuevas centralidades que impactan en la vida cotidiana y en las oportunidades futuras de la comunidad.
En la misma línea, en «La ciudad informacional» (1989), Manuel Castells sostiene que las ciudades que logran integrarse a redes de infraestructura y eventos, adquieren una centralidad que redefine su lugar dentro del sistema urbano y regional. Rafaela, como ciudad intermedia, accede a ese umbral a partir de una decisión política provincial que la coloca en igualdad de condiciones con grandes centros urbanos, dotándola de equipamiento que antes le estaba vedado por escala o por falta de inversión.
En ese sentido, Condal remarcó que la decisión de incluir a Rafaela como sede no responde sólo a una cuestión logística, sino a una definición política más profunda. Para el funcionario, los Juegos Suramericanos colocan a la ciudad «en igualdad de condiciones» con grandes centros urbanos, al dotarla de infraestructura que históricamente quedaba reservada a capitales o áreas metropolitanas. Esa equiparación, sostuvo, redefine el lugar que ocupan las ciudades intermedias dentro del esquema provincial y habilita nuevas oportunidades de desarrollo deportivo, cultural y económico a largo plazo.
Desde esta perspectiva, el legado de ODESUR 2026 no se mide solo en metros cuadrados construidos ni en obras terminadas. Se mide en capacidad futura: de atraer eventos, de diversificar su matriz económica, de ordenar su expansión y de sostener una centralidad que, una vez finalizados los Juegos, deberá ser acompañada por políticas públicas continuas para no diluirse en el tiempo








