En la tarde de este domingo, el centro y distintos barrios de la ciudad volvieron a mostrar una imagen que se repite desde hace tiempo: personas durmiendo en las veredas. Un fenómeno social que Diario CASTELLANOS viene visibilizando desde hace meses, pero que no parece encontrar eco en la gestión del intendente Leonardo Viotti y su gabinete.

En la tarde de este domingo, Rafaela volvió a exhibir una escena que duele y preocupa: personas durmiendo en las veredas, expuestas a la intemperie y la indiferencia. No se trata de un hecho aislado ni circunstancial, sino de una realidad que se repite y se profundiza, especialmente en zonas céntricas y sectores transitados de la ciudad.
Esta problemática social viene siendo expuesta desde hace tiempo por Diario CASTELLANOS, que ha dado cuenta de la presencia sostenida de personas en situación de calle, una postal que interpela a toda la comunidad pero, principalmente, a quienes tienen la responsabilidad de gobernar y dar respuestas concretas.
Sin embargo, pese a la reiteración de estos episodios y a la visibilidad pública que adquieren, la gestión municipal encabezada por el intendente Leonardo Viotti parece no advertir —o no atender— esta situación. Hasta el momento, no se conocen políticas integrales, dispositivos permanentes ni acciones sostenidas que apunten a contener y asistir a quienes hoy no tienen un techo donde pasar la noche.
La presencia de personas durmiendo en la vía pública no solo refleja una emergencia social, sino también la ausencia de un abordaje efectivo desde el Estado local, en articulación con otras áreas provinciales o instituciones intermedias. Detrás de cada persona en la calle hay historias de exclusión, pérdida de empleo, problemas de salud, consumo o ruptura de vínculos, que requieren respuestas urgentes y humanas.
Mientras tanto, la imagen se repite domingo tras domingo, noche tras noche. Rafaela, una ciudad que se enorgullece de su desarrollo y su entramado social, vuelve a verse atravesada por una realidad que no puede naturalizarse ni ignorarse. La pregunta sigue siendo la misma: ¿hasta cuándo la problemática de las personas en situación de calle seguirá siendo visible para la ciudadanía, pero invisible para quienes gobiernan?







