Está en marcha el proceso renovación de comisiones vecinales de todos los barrios, impuesto por las ordenanza municipal 3521. Para ello se presentan listas de candidatos en cada barrio, y si hubiera más de una se procede a una elección que se llevará a cabo el día 15 de marzo próximo.

En todos los barrios vecinos aspiran a conformar comisiones y llevar adelante la Vecinal durante los próximos dos años. Pero también como tantas otras veces, el llamado de la Federación de Entidades Vecinales de Rafaela a evitar la interferencia político partidaria es totalmente ignorado por el gobierno de turno y por no pocos vecinos que aspiran a beneficios personales derivados de ganar el espacio y controlar las vecinales. Es una triste y mala costumbre que desnaturaliza una loable actividad y la somete a intereses totalmente ajenos a los declamados y al aporte altruista a la vida de los vecinos y la organización social de la ciudad. Es cierto que no es novedad, pero siempre es más grave cuando es el gobierno en ejercicio, el que echa mano del aparato y los recursos del Estado en su propio beneficio y ambición.
El actual Ejecutivo municipal en lugar de asistir las necesidades del proceso ha decidido intervenir activamente como juez y parte y promueve en las sombras la formación de listas vecinales político partidariamente afines a sí mismo. Dependientes por estar integradas y controladas por seguidores, empleados municipales o sus parientes directos, proveedores, o contratados; todas personas interesadas y controladas de alguna manera directa o indirecta por cuestiones económicas o de servicios.
Para asegurarse la prosecución de sus objetivos, el gobierno municipal interviene tanto en lo que le es propio como también irregularmente en la gestión administrativa y fiscalización del proceso, en asuntos que le son ajenos de acuerdo con las Ordenanzas vigentes y reguladoras del proceso. Así, ha alterado informalmente el cronograma fijado por las normas, cambiando más de una vez sobre la marcha los plazos y fechas límites.
Ha suplantado irregularmente el trabajo de las Juntas Electorales gestionando, emitiendo y recibiendo documentación para y de las listas postulantes, cosa que no le compete y permite y favorece la eventual transgresión de los plazos, la corrección y/o adulteración posdatada de la documentación, y otros desatinos. Configurando eventuales inobservancia de las leyes, incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos, adulteración de documentos públicos y otras picardías, contravenciones y/o delitos. Las autoridades como en todo proceso de este tipo son las juntas electorales, no el ejecutivo. Y el órgano de apelación a las decisiones de las juntas electorales es el Honorable Concejo Municipal, no el ejecutivo incluida la Fiscalía Municipal, la cual no es un asistente y defensor del ejecutivo sino paradójicamente el órgano responsable de velar por el cumplimiento de las leyes que se estarían transgrediendo. Como resultado de todo lo expresado, y como es fácil de comprobar, la información oficial es (deliberadamente) incompleta y confusa. Y el proceso gana polémicas y pierde transparencia y efectividad. La apuesta del Gobierno de controlar la mayor cantidad de Vecinales posibles es muy riesgosa porque puede poner en evidencia una vez más el bajo predicamento del que goza por parte de la población, que ya se ha comprobado en las últimas elecciones generales.
Sería otra batalla elegida y perdida por la administración actual, que al decir de muchos, no deja de convertir soluciones en problemas. Pero su obsesión es enfrentar el año de elecciones que se avecina con el frente más despejado posible. Es también una dura pulseada de fondo con una Federación de Vecinales que también renovará autoridades en los próximos meses. Federación que para su disgusto le ha marcado agenda en todo su mandato, con conquistas inéditas en pos de autonomía y mejoramiento institucional para el vecinalismo. A contrapelo de la ambición oficial de mantener la discrecionalidad y el autoritarismo en los manejos presupuestarios y políticos del sector. Una pulseada continua con un vecinalismo refrescado e independiente que a pesar de lo desigual de la lucha, el actual Gobierno no logra ganar. Y mientras se distrae en aventuras como ésta, olvida que hay toda una ciudad por gobernar, y que en eso tampoco está a la altura de las circunstancias.
Finalmente serán 14 las vecinales que irán a elecciones el 15 de marzo
El próximo 15 de marzo, la ciudad de Rafaela vivirá una nueva jornada democrática con la realización de elecciones vecinales en 14 barrios, luego de que en las últimas horas se confirmara la impugnación de una de las listas que iba a competir en barrio Belgrano.
Hasta el viernes, eran 15 las vecinales que estaban en condiciones de ir a las urnas. Sin embargo, una decisión de la Junta Electoral de barrio Belgrano modificó el escenario. Según pudo confirmar Diario CASTELLANOS, la lista opositora presentada en ese sector fue impugnada y declarada no apta para participar del proceso electoral.
«Sí, te confirmo oficialmente que la Junta Electoral del Barrio Belgrano aceptó la impugnación a la lista opositora, y la declaró no apta para acceder a la elección. Es oficial», fue el mensaje recibido por este medio en las últimas horas, confirmando la resolución.
De esta manera, en barrio Belgrano no habrá elecciones el próximo 15 de marzo y continuará al frente de la vecinal la actual conducción encabezada por Rafael Barreiro.
Las elecciones vecinales constituyen una instancia fundamental en la organización comunitaria de la ciudad. Las comisiones vecinales cumplen un rol central como nexo entre los vecinos y el Estado municipal, canalizando reclamos, impulsando proyectos y promoviendo actividades sociales, culturales y solidarias en cada sector.
En este contexto, la jornada del 15 de marzo adquiere relevancia no solo por la renovación de autoridades en 14 barrios, sino también por el interés que viene despertando la participación vecinal en distintos puntos de la ciudad. En varios sectores se presentaron listas alternativas, reflejando debates internos y distintas miradas sobre la gestión y el rumbo de las instituciones barriales.







