Tras el debate en el Concejo, referentes barriales y estudiantiles expresaron su alivio por la no aprobación del proyecto y reclamaron que se escuchen las demandas históricas del sector.

La discusión por la posible instalación de una nueva Alcaidía en el sector norte de Rafaela volvió a ocupar un lugar central este martes por la mañana, durante la primera sesión extraordinaria del Concejo Municipal del año. Finalmente, el proyecto de declaración que buscaba rechazar su emplazamiento en una zona urbana fue aprobado, dejando sin aval legislativo la localización prevista en la extensión de avenida Italia y el camino público N° 5.
El debate no solo atravesó a los ediles, sino que también fue seguido de cerca por vecinos y jóvenes, especialmente de los barrios del norte de la ciudad, quienes desde hace meses vienen manifestando su preocupación. Entre ellos, Marianela Juárez, integrante de la Comisión Vecinal del barrio Mora, y Lourdes, egresada de la escuela Dopazo y participante del Concejo Joven, expresaron su postura en diálogo con Diario CASTELLANOS.
“No estamos en contra del traslado, sino de la ubicación”
Marianela Juárez remarcó que el rechazo al proyecto no implica desconocer la necesidad de una nueva Alcaidía. “No nos negamos a que es necesario y que se debió hacer hace ya muchísimos años el traslado de esta alcaidía, porque es justo y necesario”, sostuvo. Sin embargo, dejó en claro que la objeción está puesta en el lugar elegido.
“Logramos favorablemente que este proyecto ingrese y se revea el lugar y la reubicación, así que estamos muy contentos”, expresó, destacando el resultado de la sesión extraordinaria.
En ese sentido, la dirigente vecinal subrayó que la representación barrial es clave en este tipo de discusiones. “Nosotros venimos por nuestro barrio y deberíamos hacerlo todos por nuestros vecinos. Para eso fuimos elegidos”, afirmó.
Falta de diálogo y reclamos pendientes
Juárez también cuestionó la falta de instancias de diálogo directo con el Ejecutivo municipal. “Hace dos años que estamos como presidentes barriales y todavía no tuvimos una reunión directa con el intendente de la ciudad, pese a haberla solicitado en tiempo y forma”, señaló.
Al referirse al debate en el Concejo, fue crítica con algunos planteos escuchados. “En muchos momentos causó gracia por la falta de coherencia. Como vecinos no estamos en contra del traslado, pero no se puede llevar una cárcel a un sector periférico que ya tiene asentamientos, problemas de drogadicción y delincuencia”, advirtió.
“No tenemos centro de salud ni escuela, pero íbamos a tener una cárcel”
En su intervención, la referente del barrio Mora enumeró las carencias estructurales que atraviesa el sector norte. “Nosotros reclamamos un centro de salud que no tenemos, una escuela que no tenemos, la apertura de calles para conectarnos con el barrio San José y tener acceso directo al nuevo hospital, y nada de eso está resuelto”, detalló.
“Entonces resulta contradictorio que sí se avance con una cárcel. Parece que los presos van a tener mejor asistencia médica que los vecinos”, cuestionó, visiblemente molesta.
La mirada de los jóvenes del norte
Por su parte, Lourdes, egresada de la escuela Dopazo, explicó que su participación se dio en el marco del Concejo Joven, representando a estudiantes de distintas instituciones del sector norte. “No solo representamos a nuestra escuela, sino también a otras como la Espineta y la primaria del barrio Zazpe”, indicó.
La joven puso el foco en la seguridad y la vida cotidiana de los estudiantes. “Los chicos salen de sus casas a las 6 de la mañana en invierno, de noche, muchos en bicicleta. Hoy ya tenemos miedo; imagínense cómo sería con una cárcel ahí”, expresó.
Encuestas y rechazo mayoritario
Lourdes contó que el proyecto presentado se basó en encuestas virtuales y presenciales. “Hicimos alrededor de 450 encuestas virtuales y más de 50 presenciales, hablando no solo con vecinos del norte, sino también del centro, barrios 30 de Octubre, Lehmann y pueblos cercanos”, explicó.
Según detalló, el 64% se manifestó en contra del proyecto, porcentaje que aumentaba cuando las personas conocían la ubicación exacta de la Alcaidía. “Muchos no sabían que iba a seguir estando en zona urbana y, cuando se enteraban, cambiaban su opinión”, señaló.
Una decisión celebrada, pero con reclamos vigentes
El rechazo del proyecto fue celebrado por vecinos y jóvenes que se acercaron al Concejo para seguir el debate. No obstante, tanto Juárez como Lourdes coincidieron en que la discusión dejó en evidencia una deuda pendiente con el sector norte de la ciudad.
La no aprobación de la ubicación de la Alcaidía representa un alivio para quienes viven en la zona, pero también reabre el debate sobre qué ciudad se planifica y qué prioridades se establecen, especialmente en los barrios más postergados, que hoy reclaman ser escuchados antes de que las decisiones estén tomadas.







