El recuerdo de Oesterheld y su mayor obra, «El Eternauta»

Héctor Germán Oesterheld nació el 23 de julio de 1919. Estudió la carrera de Geología en la UBA y formó parte del Centro de Estudiantes en la Facultad de Ciencias Exactas. Pero en los años 40 dejó la geología y comenzó a publicar cuentos para niños y artículos sobre divulgación científica. Posteriormente, entrada la década de los 50, comenzó su etapa vinculada a la ciencia ficción y las historietas.

Oesterheld escribió decenas de relatos cortos de ciencia ficción y novelas. Publicó en famosas revistas de la época como Misterix, Hora Cero y Frontera. Sus personajes más conocidos fueron el Sargento Kirk, Bull Rocket y, especialmente, Juan Salvo, más conocido como El Eternauta; esta última es la obra que inmortalizó para siempre al autor y que se mantiene relevante hasta la actualidad, siendo reeditada en todo el mundo cautivando a un sinfín de nuevos lectores. A lo largo de su carrera trabajó con grandes artistas y dibujantes como Francisco Solano López, Alberto Breccia, Hugo Pratt, Gisela Dester y Arturo del Castillo, entre muchos otros.

En 1956 Héctor y Jorge Oesterheld fundan la Editorial Frontera, un proyecto enfocado en revistas de historietas. Rápidamente se convirtió en uno de los bastiones de la historieta argentina. Un coloso de las editoriales que duró hasta 1961. En este marco, entre 1957 y 1959, en Hora Cero Semanal, apareció por primera vez “El Eternauta” con dibujos de Francisco Solano López, una historia de referencia esencial, pionera del medio gráfico y probablemente el trabajo más contundente y personal de Oesterheld, cargado de simbolismos y alegorías sobre el capitalismo, el colonialismo y el imperialismo.

Con el pasar del tiempo su compromiso político se fortaleció. Se incorporó gradualmente a la organización guerrillera Montoneros, donde participó activamente desde la prensa y la difusión. Una vez sumido en la clandestinidad escribió sus últimas obras, recordándose especialmente el guión de “La Vida del Che Guevara” y la segunda parte de “El Eternauta“, publicada en la clandestinidad durante la dictadura cívico militar.

Suele especularse que su desaparición, el 27 de abril de 1977 por las fuerzas armadas en La Plata, y posterior asesinato ocurrió ante el malestar que generaba el calibre crítico presente en toda su obra (más intenso en cuanto a ideología política durante la clandestinidad) y su militancia en Montoneros, aunque las verdaderas causas continúan siendo un misterio, como en tantos otros casos. Se sabe que, entre noviembre de 1977 y enero de 1978, pasó por diversos centros clandestinos de detención como Campo de Mayo, el “El Vesubio” y el “Sheraton”, donde su rastro se perdió en 1978. No se conocen a ciencia cierta las circunstancias ni la fecha precisa de su muerte.

El legado de Héctor Germán Oesterheld es inmenso y eterno. Por el impacto, relevancia y calidad de su obra literaria y gráfica, se lo considera en la actualidad como uno de los “padres” de la historieta argentina moderna. 

Por Hernán Ceccato

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