En la columna de hoy exploramos la película ÚLTIMOS DIAS DE LA VÍCTIMA, de Adolfo Aristarain: un filme donde la paranoia, el voyerismo y el silencio retratan una época oscura de Argentina. Además, recorremos la conexión con la novela de José Pablo Feinmann y las extrañas versiones internacionales producidas por Roger Corman, y descubrimos cómo el cine de bajo presupuesto de EE. UU. intentó imitar este éxito con resultados inesperados.







