El Niño llegó y Santa Fe es una de las más expuestas: qué dice la ciencia

La investigadora del CONICET Marisol Osman explicó en REC qué está ocurriendo en el océano Pacífico, por qué Santa Fe es especialmente vulnerable ante un episodio intenso de El Niño y cuánto puede anticipar hoy la ciencia sobre lluvias, crecidas y eventos extremos.

El fenómeno El Niño vuelve a poner el foco sobre el escenario climático de los próximos meses y, en Santa Fe, la preocupación está especialmente vinculada con la posibilidad de lluvias abundantes y situaciones de exceso hídrico.

Para comprender qué puede ocurrir y cuánto hay de certeza detrás de las proyecciones, REC Santa Fe conversó con Marisol Osman, investigadora del CONICET en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA-UBA) e integrante del IFAECI, en una nueva edición de Big Bang Informativo.

¿Qué significa que El Niño esté declarado?

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue explicar qué hay detrás de una expresión que suele aparecer en los informes meteorológicos: “El Niño está declarado”. El fenómeno se produce a partir de determinadas condiciones de temperatura y circulación en el océano Pacífico ecuatorial, pero sus efectos pueden sentirse a miles de kilómetros de distancia. Esa conexión entre lo que sucede en el océano y las lluvias que pueden registrarse meses después en nuestra región es uno de los aspectos que Osman explica durante la entrevista.

La especialista también abordó qué información permite actualmente anticipar escenarios climáticos y cuáles son los límites de esas predicciones.

Por qué Santa Fe es especialmente vulnerable

La ubicación geográfica de la provincia es otro de los factores determinantes. El río Paraná, las lagunas, los cursos de agua y la extensa planicie santafesina conforman un territorio con características particulares frente a los excesos hídricos.

Osman, que trabaja precisamente sobre variabilidad climática y fenómenos extremos en el Atlántico Sur y la región, explicó cuáles son las particularidades que hacen que Santa Fe deba prestar especial atención a estos escenarios.

El riesgo, además, no depende exclusivamente de cuánto llueva en la provincia. La evolución de los niveles del Paraná y de otros cursos de agua también puede convertirse en un factor determinante.

¿Cuánto puede anticipar hoy la ciencia?

Uno de los interrogantes más importantes para una provincia que ya atravesó situaciones de inundación es cuánto tiempo de anticipación puede ofrecer actualmente la ciencia. En la entrevista, Osman explicó cómo funcionan los sistemas de pronóstico climático y de predicción hidrológica y hasta qué punto es posible anticipar una eventual crecida del Paraná.

La pregunta resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que en Santa Fe los distintos niveles del río implican escenarios progresivamente más complejos: el nivel de alerta se ubica en torno a los 4,70 metros, mientras que las evacuaciones pueden comenzar a evaluarse a partir de los 5,30 metros.

La capacidad de anticipación permite, justamente, que las autoridades y las familias puedan tomar decisiones antes de que una emergencia esté instalada.

Obras y prevención: ¿alcanza con la infraestructura?

Frente al escenario climático previsto, el Gobierno de Santa Fe aceleró trabajos en 12 canales estratégicos, con una inversión superior a los $5.800 millones. Según los datos difundidos por la Provincia, ya fueron intervenidos unos 7.000 de los 10.000 kilómetros de canales previstos.

Pero la pregunta que atraviesa la entrevista es si la infraestructura disponible puede absorber cualquier escenario que plantee el clima o si existe una brecha entre la magnitud de los fenómenos extremos y la capacidad de respuesta del territorio.

Para Osman, la preparación frente al riesgo no puede reducirse solamente a una cuestión de obras: también resulta fundamental contar con información, sistemas de alerta, planificación y una población que conozca de antemano qué hacer frente a una situación de emergencia.

El Niño y cambio climático: una relación que requiere cautela

Otro de los ejes de la conversación fue la relación entre El Niño y el cambio climático. Los eventos extremos están aumentando en distintas regiones del planeta, pero eso no significa automáticamente que cada episodio de El Niño pueda atribuirse al cambio climático.

La investigadora explicó qué relaciones están respaldadas actualmente por la evidencia científica y cuáles todavía requieren mayor investigación.

La distinción es importante: El Niño es un fenómeno climático natural, mientras que el cambio climático provocado por la actividad humana puede modificar las condiciones en las que estos fenómenos se desarrollan y sus posibles impactos.

¿Qué debería hacer una familia que vive en una zona inundable?

La entrevista también tuvo un cierre especialmente orientado a la comunidad. Más allá de los modelos climáticos, los pronósticos y las obras de infraestructura, existe una pregunta concreta para quienes viven en zonas expuestas al riesgo hídrico: ¿qué pueden hacer hoy para estar preparados?

Osman plantea la importancia de no esperar a que llegue una situación crítica para comenzar a organizarse. Conocer los sistemas de alerta, identificar las vías de evacuación, proteger documentación y elementos importantes y acordar previamente cómo actuar ante una emergencia son algunas de las medidas que pueden reducir la vulnerabilidad.

En ese sentido, la prevención empieza antes de que llegue el agua.

La entrevista completa con Marisol Osman

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