Las protestas estudiantiles en Francia ingresaron en su tercera semana con nuevos bloqueos, concentraciones y episodios de tensión con la Policía. El movimiento reclama más docentes, mejores condiciones edilicias, cambios en la organización de las jornadas escolares y mayores recursos para el sistema educativo.
El Ministerio de Educación informó este jueves que 224 institutos permanecían completamente cerrados y otros 151 funcionaban de manera parcial. En total, 375 establecimientos estaban afectados, aunque la cifra representó una caída del 30% respecto del miércoles. A pesar de los bloqueos, el 94% de los institutos funcionaba de manera total o parcial.
Las protestas comenzaron a finales de septiembre y se extendieron rápidamente a distintas ciudades del país. Entre los principales reclamos aparecen la falta de reemplazos para profesores ausentes, el deterioro de los edificios escolares y las extensas jornadas de clases. Los estudiantes también cuestionan el sistema de acceso a la educación superior y piden un mayor financiamiento público.
El conflicto tomó una dimensión mayor durante las últimas semanas, con movilizaciones que también sumaron a docentes, padres y sindicatos. El martes, entre 266.000 y 450.000 personas participaron de las marchas convocadas en diferentes puntos de Francia.
Las jornadas de protesta también estuvieron marcadas por enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que dejaron cientos de detenidos y decenas de heridos. Las críticas al accionar policial aumentaron luego de que un adolescente de 15 años perdiera una mano durante incidentes con agentes antidisturbios.
Frente a la creciente tensión, el Gobierno decidió suspender el miércoles el uso de granadas aturdidoras durante los operativos policiales vinculados con las protestas estudiantiles. La medida busca reducir los riesgos mientras continúan las investigaciones sobre distintos episodios ocurridos durante las movilizaciones.
El primer ministro Sébastien Lecornu reconoció el malestar de los estudiantes y aseguró que el Ejecutivo presentará “respuestas concretas, rápidas y con financiación completa” hacia finales de octubre. Sin embargo, todavía no detalló cuáles serán las medidas que pretende implementar.
En paralelo, el Ministerio de Educación puso en marcha una consulta nacional para conocer las demandas de los alumnos y habilitó espacios de diálogo dentro de los institutos. Durante sus primeros dos días, la plataforma recibió más de 43.000 respuestas.
El Gobierno estableció cinco áreas de trabajo: docentes, infraestructura, organización de las jornadas escolares, el sistema Parcoursup —utilizado para el acceso a la educación superior— y participación estudiantil.
Las iniciativas oficiales, por ahora, no lograron desactivar las protestas. Este jueves volvieron a registrarse bloqueos y concentraciones en distintas ciudades, incluida una movilización en la Plaza de la Bastilla, en París, con respaldo de sindicatos docentes.
El conflicto podría continuar durante los próximos días. Los sindicatos preparan una nueva jornada de movilización para el 17 de octubre, mientras las organizaciones estudiantiles mantienen la presión para conseguir respuestas antes de que termine el mes.
La protesta cuenta con un respaldo significativo entre la población, aunque también existe una división respecto de la continuidad de las medidas. Según una encuesta de Elabe para BFM TV, el 72% de los franceses considera legítimos los reclamos de los estudiantes, mientras que el 55% cree que las manifestaciones deberían finalizar.
El escenario se desarrolla además en un contexto de presión sobre las cuentas públicas francesas. El Gobierno enfrenta el desafío de reducir el déficit y la deuda, mientras los reclamos por mayores recursos para los servicios públicos chocan con las restricciones presupuestarias.







