El Senado de la Nación aprobó este jueves el proyecto de reforma de la Ley de Salud Mental impulsado por el Gobierno de Javier Milei. La iniciativa obtuvo 42 votos afirmativos y 21 negativos y ahora deberá ser tratada por la Cámara de Diputados.
Entre los principales cambios se habilitan las internaciones involuntarias en situaciones excepcionales, se establece un mecanismo de financiamiento compartido entre Nación y provincias y se amplía el reconocimiento de las adicciones, con la incorporación de la ludopatía como problemática de salud mental.
El texto aprobado surgió de modificaciones al proyecto original, introducidas durante las negociaciones con los bloques aliados para conseguir los votos necesarios.
Qué cambia con la reforma
Uno de los puntos centrales es la modificación de los criterios para disponer una internación involuntaria. La medida podrá aplicarse cuando exista un riesgo grave de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros, siempre que no sean posibles otros abordajes ambulatorios.
En situaciones de emergencia, la internación podrá ser dispuesta por un solo médico, preferentemente especialista en psiquiatría. Luego, un equipo interdisciplinario tendrá un plazo de 48 horas para evaluar y revalidar la decisión. También se contempla la posibilidad de realizar teleconsultas con profesionales de psiquiatría.
La internación deberá ser comunicada a la Justicia, aunque ya no será necesaria una resolución judicial previa para disponerla.
Otro de los cambios establece que deberá existir un plan de egreso desde el momento del diagnóstico. Además, se deberá notificar anticipadamente al representante legal o a los familiares correspondientes para coordinar las condiciones de salida de la institución.
La reforma también amplía el abordaje de las adicciones e incorpora expresamente la ludopatía. En el caso de niños y adolescentes, establece que deberán recibir atención de equipos especializados en salud infantojuvenil y permanecer internados en espacios separados de los adultos.
En cuanto al financiamiento, se prevé un esquema de cooperación económica entre el Estado nacional y las provincias, con recursos que deberán contemplarse en el Presupuesto Nacional.
Por otra parte, el proyecto mantiene la eliminación de los manicomios y conserva el objetivo de avanzar hacia un modelo de atención de la salud mental fuera de las instituciones monovalentes tradicionales.
Las posiciones durante el debate
La senadora de La Libertad Avanza y presidenta de la comisión de Salud, Ivana Arrascatea, defendió la iniciativa y sostuvo que permitirá intervenir a tiempo ante situaciones de riesgo grave.
Desde Convicción Federal, Guillermo Andrada cuestionó el diagnóstico sobre el funcionamiento de la legislación vigente y señaló que las dificultades no responden a sus principios, sino a la falta de recursos para sostener el modelo comunitario.
El senador radical Maximiliano Abad planteó la necesidad de atender el sufrimiento de las personas que atraviesan padecimientos mentales y consumos problemáticos. En la misma línea, Carlos Arce, de Movimiento por Misiones, remarcó que las provincias deben contar con los medios necesarios para garantizar la atención.
Por su parte, Gerardo Zamora advirtió que la reforma asigna nuevas responsabilidades a las provincias sin precisar de qué manera se financiarán esas obligaciones.
En el cierre del debate, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, defendió el carácter excepcional de las internaciones involuntarias y sostuvo que el objetivo de la reforma es fortalecer la prevención.
Con la aprobación del Senado, el proyecto deberá continuar su recorrido legislativo en la Cámara de Diputados.







