Una nueva carta dirigida al Gobierno de Javier Milei advierte sobre el deterioro del sistema científico nacional y reclama revertir los recortes presupuestarios, garantizar el financiamiento de la investigación y preservar organismos estratégicos. Los firmantes sostienen que el país atraviesa un “colapso” de su sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación.

La comunidad científica internacional volvió a poner el foco sobre la situación de la ciencia argentina. Una nueva carta dirigida al presidente Javier Milei, al jefe de Gabinete y a autoridades del área reúne las firmas de 24 premios Nobel, además de destacados investigadores y referentes internacionales, que expresaron su preocupación por el deterioro del sistema científico nacional.
El documento retoma las advertencias realizadas en 2024, cuando 68 premios Nobel habían cuestionado las primeras medidas de ajuste sobre el sector, pero plantea ahora un diagnóstico todavía más severo. Según los firmantes, aquellas preocupaciones “se han profundizado” y Argentina atraviesa un proceso que califican como un “colapso” del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Entre quienes suscriben la nueva declaración aparecen Steven Chu, Nobel de Física y exsecretario de Energía de Estados Unidos; Françoise Barré-Sinoussi, reconocida por el descubrimiento del VIH; Phillip A. Sharp, Sir Richard J. Roberts y Victor Ambros, ganador del Nobel de Medicina 2024 por sus investigaciones sobre los microARN.
Menos inversión y pérdida de investigadores
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el nivel de financiamiento destinado a la ciencia. De acuerdo con la carta, la inversión nacional en Ciencia y Técnica cayó hasta representar el 0,14% del Producto Bruto Interno.
Los firmantes también aseguran que, desde diciembre de 2023, el sistema perdió cerca de ocho trabajadores por día, entre investigadores, becarios, técnicos y personal de apoyo. A esto suman el congelamiento de ingresos, la paralización de convocatorias y las dificultades para sostener proyectos de investigación.
Según el diagnóstico presentado, esta situación favorece además la emigración de científicos y compromete el recambio generacional, uno de los problemas que puede tener consecuencias de largo plazo para la producción de conocimiento en el país.
Los organismos que, según la carta, están afectados
El documento menciona una extensa lista de instituciones alcanzadas por recortes, reestructuraciones o cierres. Entre ellas aparecen el Instituto Nacional del Cáncer, el Instituto Nacional de Semillas, el Instituto Nacional del Agua y el Instituto Nacional de Medicina Tropical, además de áreas de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).
También cuestiona la situación del INTA, la Agencia I+D+i y otros organismos estratégicos como la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Geográfico Nacional, entre otros.
Los firmantes también expresaron su preocupación por la situación del Conicet, donde mencionan despidos y el freno al ingreso a las carreras de investigador y personal de apoyo.
Proyectos estratégicos en riesgo
Otro de los puntos centrales de la carta es la interrupción de proyectos considerados estratégicos para el desarrollo científico y tecnológico argentino.
Los investigadores mencionan la paralización de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), que durante años funcionaron como una de las principales herramientas de financiamiento de la investigación científica en el país.
También señalan dificultades en proyectos vinculados con el desarrollo nuclear y tecnológico, entre ellos el reactor Carem, la planta de producción de radioisótopos RA-10 y el Radiotelescopio Chino-Argentino (CART).
El impacto sobre las universidades
La preocupación expresada por los científicos también alcanza a las universidades nacionales, donde —según el documento— se desarrolla alrededor del 80% de la investigación científica argentina.
Los firmantes advierten que la reducción de recursos no solamente afecta el funcionamiento cotidiano de laboratorios e institutos, sino también la formación de nuevos investigadores y profesionales especializados.
Para los autores de la carta, el problema excede al ámbito académico: la ciencia tiene un impacto directo sobre áreas como la salud pública, la producción agropecuaria, la innovación tecnológica, el desarrollo económico, la preservación ambiental y la elaboración de políticas públicas.
Un reclamo que vuelve a llegar desde el exterior
La nueva carta constituye una segunda advertencia internacional de gran magnitud en poco más de dos años. En 2024, 68 premios Nobel ya habían manifestado su preocupación por el futuro de la ciencia argentina y habían reclamado preservar el financiamiento de organismos como el Conicet y las universidades.
Ahora, los firmantes sostienen que el escenario se agravó y reclaman al Gobierno nacional que revierta los recortes presupuestarios, restablezca los mecanismos de financiamiento de la investigación y garantice la continuidad de los organismos científicos.
La iniciativa fue impulsada por el biólogo molecular Alberto Kornblihtt y la física e investigadora Adriana Serquis. Entre los científicos argentinos que adhirieron aparecen también Andrea Gamarnik, Raquel Chan, Diego Golombek, Ana Belén Elgoyhen, Galo Soler Illia, Ana Franchi, Roberto Salvarezza y Daniel Filmus. La convocatoria continuaba sumando adhesiones y se acercaba a las 3.000 firmas.
El documento concluye con un pedido para preservar y fortalecer el sistema científico-tecnológico argentino, al advertir que su construcción demandó décadas de inversión, formación y trabajo y que su eventual reconstrucción podría requerir muchos años.







