En No Tiene Nombre, recordamos lo ocurrido el 29 de abril de 2003, cuando gran parte de la ciudad de Santa Fe quedó bajo agua tras el desborde del río Salado. A partir de los testimonios en la mesa, repasamos lo vivido en aquellos días: la incertidumbre, las pérdidas y la falta de respuestas en medio de la emergencia. Pero también apareció con fuerza otro aspecto: la solidaridad entre vecinos, donde la ayuda llegó muchas veces desde la propia comunidad. Una jornada que marcó a la ciudad para siempre y que sigue interpelando sobre responsabilidades, memoria y el valor de la organización social frente a las crisis.






