En el pase de No Tiene Nombre, la mesa puso en discusión el lugar que ocupa hoy la memoria en la sociedad. Lejos de pensarla únicamente como un ejercicio del pasado, el eje estuvo en cómo resignificarla como una herramienta para construir futuro. Entre miradas, reflexiones y cruces, surgió una idea central: la memoria no solo recuerda, también interpela, incomoda y proyecta. En un contexto cambiante, el desafío es pensar qué hacemos con esa memoria y cómo la transformamos en acción.






